19 de junio de 2007

EMPERRADOS EN EL GLOBO DEL "AGUA PARA TODOS" Y SU IMPLÍCITA CORRUPCIÓN

Estos de la derecha murciana siguen emperrados en que los murcianos no se han acostumbrado a vivir con la corrupción. Yo no diría que se han acostumbrado, yo diría que cuando la corrupción es de derechas no sólo la suelen comprender, y por tanto, aceptar, sino que la dan como implícita, puesto que la derecha en este país es la que mayormente ha estado en el poder, y esa es la experiencia histórica no sólo supuestamente sabida sino interiorizada como propia para muchos ciudadanos con residencia en esta comunidad, por desgracia.

Ahora, cuando la corrupción procede, individualmente o de un enquistamiento clientelar de la izquierda, entonces eso es otro cantar. La mayoría de los medios de comunicación alientan el poder de la derecha de esta región porque, poder mediático, poder económico y poder político, aquí lo controlan esa cúpula de la pirámide social endogámica y hereditaria.

Digamos que la estructura mental e ideológica de la mayor parte de los ciudadanos de esta región es una repetición, más o menos inteligible, de los deseos, traumas y conflictos de esa clase dirigente, cuyo único fin es perpetuarse en el poder, si no intentar empinarse a el a través de procedimientos esperpéticos.

Ciertamente, no sólo las urnas del 27 de mayo han sido fiel reflejo de esa mentalidad provinciana –Madrid no es más que el pueblo más grande de Castilla La Mancha-, rayana en la fatuidad, porque provinciano no es más que un término que califica actitudes y aptitudes, además de romas e insulsas en lo intelectual, merecedoras del sacrificio de las cadenas y del sufrimiento de una inexistente capacidad de pensamiento libre y crítico.

Patriotismo ruin no más en esa mentalidad retrógrada recipendiaria de un bienestar económico: “Olivica comía, huesecico al suelo” –dixit R.L. Valcárcel. Cúlmen del espíritu emprendedor que no tiene ningún miramiento hacia la corrupción. “Todos son iguales”, dicen. Pero cuando se les contesta que “algunos más que otros”, ya el jumillano o la enfermiza obsesión de no ser menos les embota el espíritu más reaccionario.

Una derecha que ataca al gobierno socialista por haberle dado papeles y reglar el trabajo de los emigrantes, sin los cuales nuestro país y esta comunidad, de manera especial, no podría mantener el ritmo de crecimiento no sólo económico, sino demográfico, del que se disfruta (unos más que otros, innegablemente).

Una derecha que se ha enfrentado al gobierno y al resto del arco parlamentario español, utilizando ruínmente el terrorismo, para lo cual se embarcó el 11-M, aumentando sus mentiras día tras día (“Olivica comía, huesecico al suelo”) y manteniendo un estado de crispación, que ha sido siempre la estrategia de esta derecha montaraz.

Dependía de los murcianos de que sus servidores públicos no estuvieran más dedicados los próximos cuatro años a acudir a los tribunales que ha dirigir el futuro de esta región. Se les apeló a su sensatez. No se quería imaginar los próximos cuatro años con una decena de alcaldes, otra de concejales y otra de altos cargos, incluidos probablemente consejeros y un presidente, por los despachos del Palacio de Justicia y los tribunales de los distintos partidos judiciales (Murcia, Cartagena, Lorca, Cieza... ), siendo llamados a prestar declaración.

No bastan parece las denuncias de los socialistas y del resto de las formaciones políticas y organizaciones de la sociedad civil murciana que han desvelado los tejemanejes que, por otro lado, cualquier ciudadano puede ver con sus propios ojos en cada uno de sus territorios, no basta que la Fiscalía y Anticorrupción las investiguen y las envíen a los jueces para que sean derimidas bajo los procedimientos penales, no basta que en todos esos casos se den coincidencias de nombres y tramas y suma de intereses privados y fraudulentos.

Acaso los murcianos no se merecían que los próximos cuatro años, tan importantes para el futuro de esta comunidad, sirvieran para plantearse y hacer efectivo un desarrollo territorial ordenado que eliminara incertidumbres tan alarmantes como el abastecimiento de los recursos hídricos (Plan A.G.U.A. y desalinizadoras, mantenimiento del trasvase del Tajo) y no seguir con cantos de sirena engañosos y fraudulentos que apuntan hacia 800 nuevas viviendas residenciales que sólo pueden traer a medio plazo problemas irresolubles, como la destrucción del patrimonio natural y consecuencias sociales, económicas y financieras para un desarrollo medianamente sostenible de una comunidad como la murciana.

Difícilmente se puede dar como positivo que los murcianos hayan caído en el clientelismo más ruinoso como para estar estos próximos cuatro años pendientes día sí y otro también de que los gobernantes que han elegido sean sospechosos judicialmente o sentenciados a penas graves. Para peregrinaciones, las religiosas, y Murcia y su comunidad necesitaban paz social y política y que se hiciera justicia política con los responsables de los mayores desmanes y más escandalosas corruptelas.

De los murcianos dependió de que los próximos años esta comunidad entrara en una convulsión política o que sus servidores públicos dedicaran más su tiempo para dar soluciones al presente y al futuro. Cuatro años más de lo mismo, escasos de esperanza y subidos en el emperramiento de seguir subidos en el globo del “Agua para todos”. Y todo esto, treinta años después de celebrarse las primeras elecciones democráticas. Parece que la mayoría de los murcianos va a ser más feliz así: con pan y circo.
vegamediapress.com

1 comentario:

Javier dijo...

Hola Carlos:
Como sabes, no resido en Murcia pero por los medios de comunicación estoy más o menos al tanto de lo que ocurre por allí.
Personalmente, cuando veo la cara del Presidente regional Murciano, su aspecto me repele. Es cuestión de química, supongo, pero veo en la expresión de su cara algo que no me gusta y que me aleja de él. Si además es recalcitrante derecha, pues se acrecienta esa sensación.
Si a esa sensación se le añade la cantinela del "agua", pues entonces, mucho más. Si a esa cantinela, se le añade la "presunta corrupción" pues ya la separación mental entre él y yo es abismal.
En fin, que te compadezco, os compadezco y compadezco a todas las personas de bien que tienen que convivir en esa Autonomía con los problemas de presunta corrupción que nos están comprimiendo por todos nuestros costados.

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