28 de agosto de 2006

El agua, clara y las intenciones turbias

Sabemos de la voracidad con que el Gobierno de Valcárcel ampara una construcción que se les escapa de las manos y quieren ahora dar la impresión de que la controlan con medidas para el escaparate que el neófito consejero, Mercader, nos anuncia un día sí y otro también sin orden ni concierto.
La última prueba la tenemos en la información sobre el total de viviendas en España vinculadas a campos de golf. La región de Murcia tiene más que la propia Andalucía, pero con una diferencia: tenemos más oferta teniendo la sexta parte de la población, casi la séptima parte de Km. de costa y casi la octava de superficie que esta Comunidad Autónoma.
Se justifican así las afirmaciones desde el PSOE de vincular las necesidades de agua -sin duda reales-, cuando las reclaman los dirigentes del PP, a un urbanismo desaforado, sin planificación racional y tantas veces relacionado con procesos distantes del interés general. Hemos conocido también que de haber hecho caso a las presiones del Gobierno de Valcárcel sobre el envío de caudales del Tajo, en una situación de tremenda escasez, ahora no tendríamos para beber, lo que nos lleva a la siguiente conclusión: de estar gobernando en Madrid tendríamos restricciones y el gobierno en Murcia lo utilizan para desgastar al central, que es el que garantiza que la región tenga nuevas aportaciones de la desalación, que un día critican y otro defienden, y de los bancos de agua. Todo esto sin contar con que los mínimos no trasvasables se elevaron en época de gobierno central del PP y para Valcárcel eso no supuso ninguna traición. Y qué decir de la postura del Partido Popular en Castilla La Mancha, donde se quiere suprimir ya el trasvase, o en Aragón. Resulta que la sequía de estos últimos años la habría resuelto un trasvase del Ebro que ni estaba ni se le esperaba en los próximos diez años; doble falsedad que siguen queriendo hacernos creer: que habría resuelto el problema -sin consenso político, ni social, ni territorial, ni aportación económica de la UE- y que el agua estaría ya aquí, como si hacer un (hipotético) trasvase fuera cuestión de un par de años. Mientras tanto, en dos años, el Gobierno de Zapatero ha invertido en la región en obras para aumentar los caudales más que en los ocho años de gobierno de Aznar, sin que Valcárcel reivindicara nada; ha concluido desaladoras, que Valcárcel no reivindicó; ha facilitado la existencia de bancos de agua, que Valcárcel todavía critica, y va a resolver la escasez sin hipotecas territoriales ni climatológicas, que Valcárcel ni el PP entienden porque creen más rentable la bronca y el enfrentamiento entre comunidades y con el Gobierno central.
Valcárcel quiere que le salgan las cuentas de sus promesas electorales a costa del agua que traen a estas tierras el PSOE y, cada vez menos por desgracia, la Naturaleza. Y en una prueba más de cinismo político e incoherencia, a la vez que critican estas medidas que no fueron capaces de llevar a cabo, quieren apropiarse de ellas incorporando a las arcas del PP los Hm3 adicionales que empezaremos muy pronto a disponer. Se trata de unas turbias intenciones políticas obligados como están a presentar resultados antes de 2007. No es la nuestra una negativa debida a una apropiación de la paternidad de la solución, sino una defensa del interés de los murcianos. Arreglados estaríamos si dejáramos la gestión de la nueva situación en manos de quienes no fueron capaces de traer ni una gota adicional y propia, demostrando una incapacidad y un desinterés que sólo en momentos preelectorales volvía a renacer. Además no nos podemos fiar de la rapidez de la solución si no fueron capaces de finalizar en ocho años una desaladora que se les dejó licitada ni invertir en agua en lugar de humo; no podemos estar tranquilos con la propuesta del PP de querer ahora echar mano del grifo.De momento la inversión y las soluciones las aportan el PSOE regional y el Gobierno de Zapatero, y ésta es la mayor garantía para los murcianos, porque un Gobierno central solidario es un seguro para nuestros intereses. No vayan también a disfrazar de una política autonómica que el PP ni quiere, si sabe, ni puede entender una propuesta que sólo es, de nuevo, partidista y electoral, aunque les demos la bienvenida y traigan la fe del converso al Estado de las Autonomías.
Raimundo Benzal.

2 comentarios:

Sonia dijo...

Zapatero da el agua y Valcarcel se aprovecha de ello, si Zapatero no da el agua, al otro se la repanpinfla porque seguro está bien servido y solo le importa el negocio inmobiliario.
Es la sensacion que me da.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Así es Sonia.

Pero Zapatero, al fin y al cabo, ni su gobierno, es quien da o quita el agua.

Solo redistribuye los recursos hídricos de la manera cas cualitativa y cuantitativa posible.

Ojalá sobraran esos recursos.

Para paliar esa ausencia, el gobierno socialista está promoviendo la construcción de desaladoras y desalobradoras, cosa que el gobierno del PP en 8 años de gobierno, no hizo.

Usar ahora de la demagogia barata es fácil

Saludos

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