30 de agosto de 2006

Cela, Torrente Ballester, Ortega y Gasset, Haro Tecglen... y su pasado franquista

La confesión del Premio Nobel de Literatura, el alemán Günter Grass, sobre su participación en las tropas nazis de las SS, ha reabierto el caso español. Y es que intelectuales españoles de la talla de Cela, Torrente Ballester o Haro Tecglen, silenciaron durante décadas su pasado franquista.
Las confesiones que el literato Grass realiza en su autobiografía Pelando la cebolla, sobre su pasado hitleriano y que acaba de ser publicada en Alemania —agotando su primera edición de 100.000 ejemplares en pocas horas—, han llevado a la búsqueda de casos similares en nuestro país. Así la revista Tiempo publicó en su último número los nombres de algunos intelectuales españoles que ocultaron su pasado franquista durante décadas.
Distancia con el régimen
Tiempo explicó que fueron pocos los intelectuales que al comenzar la posguerra española marcaron distancias con el régimen. Así, por ejemplo, señaló a Azorín. “Incluso Azorín, de extracción anarquista, buscó el amparo del dictador para convertirse en lo que Pío Baroja denominó escritor gubernamental”.
Ortega y Gasset
El artículo también vincula al filósofo José Ortega y Gasset con Franco. La revista se hace eco de las relevaciones del libro del periodista Gregorio Morán: El maestro en el erial. Allí Morán desvela lo que para él explica el silencio de Ortega y Gasset ante los desmanes de la dictadura. Estas acusaciones llevaron a Javier Marías, hijo del discípulo predilecto de Ortega, a calificar a Morán y a su libro de “retorcidos”. Pero esto no impidió a Morán un año más tarde abrir en El País una larga polémica sobre el pasado fascista de intelectuales de la talla del filósofo José Luis López Aranguren, el premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela y el periodista Eduardo Haro Tecglen.
Camuflar su relación con Franco
Asimismo, Tiempo recoge las palabras del profesor de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, Jordi Gracia. Él Premio Anagrama de Ensayo en 2004 con La resistencia silenciosa, fascismo y cultura en España, aseguró que fueron muchos los que trataron de “camuflar, mitigar o atenuar su relación con el régimen franquista, pese a que estuvieron en el lado de la victoria, son la victoria”. Y cita entre ellos a Gonzalo Torrente Ballester, Pedro Laín Entralgo, Antonio Tovar, Álvaro Cunqueiro, José Antonio Maravall, padre de un ex ministro de Educación socialista, o Martín de Riquer. “Eso sí, la mayoría nunca negó su participación en la Guerra Civil al lado de los vencedores". "Cela y Haro son otra cuestión”, señaló Gracia.
La conciencia
En Las Armas y las Letras, Andrés Trapiello destaca la labor de Cela en la recuperación de los escritores del exilio español a través de Papeles de Son Armadans. Cela se ofreció como delator a cambio de un traslado militar, y por su cargo como censor en los años 40. La disculpa del Nobel, “me hice censor para poder comer”.
El olvido
Entre los que intentaron maquillar su pasado, apuntó Tiempo, hubo algunos que incluso sufrieron amnesia. Así, por ejemplo, habló de la biografía Descargo de Conciencia (1976), de Laín Entralgo, donde al parecer al escritor se le olvido mencionar sus escritos nacionalsindicalistas. Por último, Tiempo concluye que el hecho es que la realidad actual se ha impuesto a la perspectiva de la historia y hurgar en lo que ocurrió a partir de 1936 supone incluso una afrenta política.

8 comentarios:

sonia dijo...

Como ellos habra muchos, no es cuestion de que confiesen sus pecados si no de que no los nieguen y vayan de que majo soy.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Sí habrá muchos.
Esto demuestra lo cínicos que somos todos un poco.

Cuando "tocaba" llevarse bien con el régimen dictatorial fascista (que muchos peperianos añoran) pues todos eran del régimen, quizás lo criticaban secretamente pero no le daban la espalda públicamente.

Con la llegada de la democracia, nadie quiso hacer patente "ese pasado" y se obvio, por ellos, por todos.

Menos cinismo, menos hipocresia y más saber decir: "sí soy de derechas", "sí soy rojo" y qué??

No pasa nada.

Lo lamentable es ver lo fácil que se vende uno por un plato de lentejas rancias o un puñado de monedas de plata.

También tú, Bruto??

Ed. Expunctor dijo...

No obstante, hay Casos y casos. El de Jacinto Benavente merece la pena ser recordado. Él estaba en Valencia (creo) cuando las tropas franquistas conquistaron la ciudad. El hombre ya era mayor, y las opciones que le dieron fueron:
a) Te unes a nosotros y apoyas el régimen.
b) Te metemos a la cárcel y allí te mueres, dado tu estado de salud.
Por eso escribió "Aves y pájaros", porque le iba la vida y ya no tenía edad el pobre.

Torrente Ballester no era franquista, sino falangista: el régimen franquista le censuró alguna novela...; perdió un trabajo y un puesto de crítico en la radio por firmar un manifiesto en defensa de mineros de Asturias que estaban en huelga. Sin embargo, cuando tenía 19 años colaboró con un periódico anarquista! Vueltas que da la vida.

omanero dijo...

Cada cual puede ser lo que quiera, no vayamos a ponernos apocalípticos. Eso sí, hay que ser consecuente, aunque uno cambie a lo largo de su vida. El ser de derechas, de izquierdas o de Rita la Cantaora en sí mismo no es malo -habría que hacer puntualizaciones-, pero vender un pasado que no ha sido el de uno es ser un inconsciente y tomarnos el pelo a los demás. Cada cual tiene el derecho de ser lo que uno quiera, cada cual tiene el derecho de leer lo que le venga en gana, pero todos tenemos la obligación de apechugar con lo que somos.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Totalmente de acuerdo Omanero!!

Ed.expunctor, interesante aportación la tuya.

Gracias por pasarte por aquí.

Sheba dijo...

Me interesa mucho más la obra literaria de un@ escritor@ que la ideología que profesen. Allá ell@s y su conciencia. Siempre pongo por caso a J.L. Borges, un genio de la literatura. El hecho de connivencia con las dictaduras argentinas no desmerece un ápice el gusto por releerle una y otra vez.

Anónimo dijo...

Coincido con un post anterior en lo referido a Torrente Ballester. Nunca nego su afiliacion a falange al volver de Francia cuando empezo la guerra. No oculto su pasado.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Nadie ha incitado ni de lejos que se dejen de leer a ciertos autores por su ideología política.

Solo hice constar los cambios de bando queescritores de uno y otro color realizaron a lo largo de su vida.

Nada más.

Saludos

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