11 de noviembre de 2006

La mitad del cielo, la mitad de la tierra, la mitad del poder

Actualmente se debate en el Congreso de los Diputados la futura Ley de Igualdad y la derecha se ha lanzado a criticar un tema que le exaspera: la paridad electoral.
Recientemente se publicaba en un artículo sobre el tema. La ordinariez del título ya adelantaba el desprecio que la paridad provoca en su autora, desprecio que impregnaba todo el artículo. En él se calificaba con un mote al ministro Caldera al que dedicaba varias lindezas más, se criticaba con acidez distintas leyes aprobadas por el gobierno del «Sr. Zapatero» (incluso aquellas que el Partido Popular ha votado a favor) y se terminaba ironizando sobre la Secretaría de Estado de Igualdad. Así, sin más argumentos, sin ningún fundamento ideológico, sin datos ni estudios de lo que la paridad ha supuesto en otros países, sin propuestas alternativas, sin nada, solo con la crítica partidista y la caricatura se despachaba el tema.
La paridad en la representación política es una conquista de las democracias avanzadas y en las listas electorales tiene como objetivo que las instituciones sean un reflejo real de la sociedad a la que representan, que está compuesta a partes iguales por mujeres y hombres. Por lo tanto, la paridad no es un favor que se hace a las mujeres, es un derecho y es una cuestión de justicia en la que creemos profundamente los socialistas y así la recogen nuestros Estatutos desde el año 1997. Es una medida de acción positiva a favor de la participación política de las mujeres, tradicionalmente muy escasa, y se centra en el principio de tratar desigual a los que son desiguales para hacerlos iguales.
Este principio de acción positiva se fundamenta en la Constitución Española, artículos 9.2, 14 y 23, y en la Legislación Europea, y se practica en la mayoría de los países de nuestro entorno. La derecha española desde una visión homocéntrica de la realidad sigue considerando a las mujeres como un colectivo, como un grupo y no como la mitad de la sociedad, con el mismo derecho a la participación que la otra mitad compuesta por hombres.
Cuando el Partido Popular afirma que en su partido los puestos en las listas electorales son ocupados en función del «mérito y la capacidad» tendría que explicar quiénes hacen esa valoración ¿hombres o mujeres? y qué tipo de prueba realizan para que lo superen tan masivamente los hombres y la representación de mujeres en puestos de responsabilidad sea tan escasa. Las mujeres del Partido Popular deberían preguntarse porqué solo ocupan el 29% de los escaños del Congreso de los Diputados frente al 46,3% de las mujeres socialistas o porqué en la Región de Murcia tienen un 10% menos de concejalas que el Partido Socialista a pesar de que el Partido Popular gobierna en casi el triple de municipios más.¿Tan pocas mujeres tienen con capacidad y mérito en ese partido? ¿No tenía el Partido Popular en sus ocho años de gobierno mujeres con capacidad y mérito como para nombrar igual número de ministras que de ministros? ¿Sólo tres mujeres tienen capacidad y mérito en el PP regional para ser consejeras del Gobierno de Valcárcel? ¿Son ellas las tres más capaces? No lo creo. En los partidos políticos, al igual que en el resto de la sociedad, hay mujeres preparadas y capaces que chocan con lo que los sociólogos llaman «el techo de cristal» que afecta a todas la mujeres y que les impide, a veces, alcanzar puestos de poder y de decisión a pesar de estar en muchas ocasiones mejor preparadas y más capacitadas que algunos de los hombres que los ocupan. La Ley de Igualdad supone un paso más para acabar con estas situaciones de discriminación. Como otras veces a lo largo de la Historia la derecha se opone frontalmente al avance de las mujeres, y como tantas veces, serán las mujeres de derechas después las que más se beneficien de esos avances. ¡Allá ellas!
Rosa Peñalver es diputada regional y miembro de la Comisión Ejecutiva Regional y Federal del PSOE.

7 comentarios:

sonia dijo...

La pregunta es ¿por qué ese miedo al avance de las mujeres?. No querran tragarse sus propias palabras.

In I Go dijo...

La pregunta es ¿por qué ese miedo a cambiar cualquier cosa, por justa que sea?
La respuesta: para que no se les escape lo_que_sea de las manos. Una vez que se ha producido un cambio, y está socialmente aceptado, la situación está nuevamente controlada y el antiguo cambio es asumido.
La derecha es el coeficiente de rozamiento del avance social.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Estoy de acuerdo en todas vuestras preguntas.

Buena analisis In I go!!

Saludos y gracias!! a ambos dos...

Anónimo dijo...

¿Y la solución es imponer un porcentaje? La paridad impuesta me parece un disparate y la verdad, no creo que las mujeres que lleguen a tener cargos políticos gracias a la misma se sientan muy orgullosas de su trabajo.

Hay otras formas de derribar tabúes, esta es simplemente la más fácil y vistosa.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Anónimo:

¿Como distingues según tú comentario que mujer alcanza determinado puesto o posición solo por el hecho de ser mujer o lo alcanza por su inteligencia?

La crítica es buena y saludable, el plantear soluciones, te garantizo que lo es más.

Saludos

Anónimo dijo...

Es muy cierto. En el PP solo tienen mujeres florero.

In I Go dijo...

Yo me sé de una, en la que algunos tienen puestas muchas esperanzas, que ojalá fuera un florero.

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