7 de agosto de 2006

Actúa contra las matanzas de civiles en Israel y Líbano

Cientos de bloggers se hacen eco del llamamiento de Amnistía Internacional para parar esta guerra injusta, y la utilización de la población civil como objetivos de guerra.
Os animo a que desde vuestros blogs enlaceis dicha campaña, y ser una modesta contribución por la Paz y el fin de las hostilidades.

4 comentarios:

Ligeia dijo...

Cuan cruel resulta el mundo Carlos....
La polemología es la ciencia que estudia estos confictos, a veces parecen que las muertes nada justifica el delimitar ciertos mapas, el eco de la esperanza aún vocifera por una razón justa, mis noches esperan, mis libros estarán abiertos...

Baladas para un loco...
Siempre mi genealogía ha estado un poco loca y en confictos bélicos, se acentúa.
La última fué la de mi padre en la guerra Albano-Kosobar y es aquí, cuando los acontecimientos relatados, adquieren cierta notoriedad en mi familia...

Mi abuelo viajó a la Argentina y desde que supo del Tango enloqueció por un acordeón. Este era una antiguedad en esa época, tenía encrustaciones de madera con un soporte de redíl, minuciosamente tallado. Mi abuelo, El Loco coleccionaba pornografía, incluso tenía dobleses, para no perder sus páginas cuando las escondía en el baño...
En su vuelta a Europa, en plena Guerra mundial, se escuchó con más furor el tango gracias a mi abuelo. Los Boinas Negras, así se llamaban sus músicos, famosos eran por interpretaciones de milongas... Y más tarde el Loco tuvo un hijo... ¡Mi padre!.

Mi padre creció con gracia, exceptuando la catalepsia que lo hizo un fenómeno (y sin contar que la locura se hereda), comenzaron las dificultades en mi familia...
Su emigrar a Yugoslavia con el tiempo, fué todo un acierto...
Vinca "La bailarina sofisticada", ejercía en él, cierta sexopatía fulminante y con tantas muertes en el conflicto croata, tuvieron la mejor decisión ... (dar música a sus muertos). En el entretanto, Vinca me daba a luz (y sin contar que la locura se hereda) se convertía así, en mi madre santa...
Los Engominados era su banda cepélica,(esta vez comandada por mi padre, y mi madre, como primera bailarina)... y acudían a cada misa de muertos. El cortejo, era una marcha de nostálgicas tangueras... Para despedir bién al cadáver... Mis padres y sus amigos cansados de la caminata, dejaban a Vinca dar dos o tres pasos de baile. Pero algo raro se producía en los asistentes, que hacía relucir lo negro de cada alma... Mi padre imaginaba a todas las mujeres desnudas y mi madre la sofisticada, desnudo a su compañero de baile... Mi abuelo el octogenario, contrabandeando en el mercado negro nazi, la vitrola de Hitler... Sería el tango, el bandoneón o la pécora milonga...
Todo era un misterio para los Engominados...
Varias veces mi padre, en estado catatónico hizo que los músicos acudieran con sus mejores galas (por si acaso, decía la sofisticada) cada pulsación malograda, cada rigidez absoluta, cada articulación circunspecta, era su posible causal de muerte.
ACLARACIÓN: No confundir a los músicos de réquiem (Los Boinas Negras: El loco, que fué mi abuelo) con (Los Engominados: El cataléptico, que fué mi padre).

El bar "los boinas negras" era una taberna de mala muerte, el nombre, homenaje a las primeras tocatas, en pompas fúnebres, en el cual mi abuelo era el fundador y su representante... -Ganarse la vida, gracias al dolor ajeno podria ser la causal- decían...
Y ébrios los despedía la noche...
Que Yugoslavia no existiera más le producía sentimientos catalépticos, y lo hacía dormir por largas horas, mientras tanto la sexópata de mi madre aprovechaba de bailar el tango con sus ropas menos explícitas... Los pésames todos el mundo se lo daba, conociera o no, al difunto.
Vinca tenía su temple y fueron esas melodías en badoneón que trajo el despecho y el desastre en la lucidez familiar...
No discuto que los celos matan (decía el loco) pero la guerra también, en forma menos exquisita (decía sofisticada).
No se podía discutir que mi familia era bastante original, madre ninfómana, abuelo enajenado, padre con problemas catalépticos y dudas existenciales, (de saber si es o no es un ente), es obvio que entiendan por que este narrador, es poco coherente...

Una noche después de una misa de muertos, en que los sentimientos oscuros habían llegado hasta el tope... Él que tanto llama a la muerte... Y ésta que se presenta... Un disparo de prueba, había alcanzado sus ventimentas (tal como se le derramaba un vaso de vino tinto en la taberna)...

Y Vinca entró en un dilema...

-Estamos en guerra y un disparo es causal de muerte, así que enterremósle-...
El octogenario hizo llamar a sus Boinas Negras, y sofisticada a los Engominados, nunca habían tocado juntos. Pero ustedes pueden imaginar cuando se trata de unir a dos bandas cepélicas con dos guerras de diferencias...
Inusitadas convulsiones, estado catatónico, respiración cero
-enterremósle-
"Estoy casi segura que está muerto, no cualquiera sobrevive a ese disparo" (sofisticada hablaba, con una pala)...

Si no hubiéramos sido todos un grupo de locos, cuál lo único que los dividía, era un par de manicomios a la manzana... Mi padre podría estar vivo ahora...

De mi padre me queda uno o dos velatorios, que al final fueron una falsa alarma y una que otra cumparsita...

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Ligeia, siempre me sorprendes y espero que nunca dejes de hacerlo.

Impresionante relato.

Ponte en contacto conmigo por el msn.

Besos!!

Enrique Castro dijo...

Un abrazo Carlos.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Saludos Enrique!!

Salud y República

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