26 de mayo de 2006

Yo no controlo

Esta carta va dirigida a ti, imbécil.
Sí, a ti, imbécil el supercontrolador.
El que controla su megapotente coche por las carreteras españolas. Tú, que vas a 200 km/h en vías que sólo se puede ir a 50, porque, como tú dices: "yo controlo". Tú, que conduces borracho como una cuba porque, como tú dices: "yo controlo". Pues entérate, imbécil: yo no controlo. Yo no controlo que tú, el superimbécil controlador, hagas un jari raro en tu supercoche o no tan supercoche, y para que a mí no me pase nada en ese duelo carreteril, yo tenga que hacer otro superjari estraño a fin de esquivarte. Yo no controlo. Ni controlan los dos niños que suelen acompañarme en mis desplazamientos. Y la próxima vez que salgas ileso o levemente magullado de tu último supercontrol, acuérdate de que mis hijos y yo seremos los que estaremos tirados sobre el asfalto, tapados por una manta, por habernos cruzado sin querer en tu supercontrolador camino. Porque yo no controlo. Y mucho menos a ti. Para mi desgracia.
A.M.P. (A Coruña)

2 comentarios:

Sara dijo...

Qué duro y qué real.

Un beso.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Ciertamente Sara, así es.

Cuando lo leí, pensé lo mismo.

Hay mucho imbécil suelto.

Gracias por pasarte por aqui.

Saludos

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