28 de junio de 2011

Una ilusión compartida


El descrédito de la política y las quejas asiduas sobre la corrupción de la vida democrática no pueden dejar indiferentes a las conciencias progresistas. Son muchas las personas que, desde diferentes perspectivas ideológicas, se han sentido indefensas en medio de esta crisis económica, social e institucional. La izquierda tiene un problema más grave que el avance de las opciones reaccionarias en las últimas elecciones municipales. Se trata de su falta de horizonte. Mientras los mercados financieros imponen el desmantelamiento del Estado del bienestar en busca de unos beneficios desmesurados, un gobierno socialista ha sido incapaz de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales.

Es evidente que los resultados electorales han pasado una factura contundente al PSOE. Pero las otras alternativas a su izquierda no han llegado a recoger el voto ofendido por las medidas neoliberales y las deficiencias de una democracia imperfecta. Y, sin embargo, no es momento de perder la ilusión, porque la calle y las redes sociales se han puesto de pronto a hablar en alto de política para demostrar su rebeldía. Esta energía cívica, renovada y llena de matices, tiene cuatro preocupaciones decisivas: la regeneración democrática, la dignificación de las condiciones laborales, la defensa de los servicios públicos y el desarrollo de una economía sostenible, comprometida con el respeto ecológico y al servicio de las personas. Son las grandes inquietudes del siglo XXI ante un sistema cada vez más avaricioso, que desprecia con una soberbia sin barreras la solidaridad internacional y la dignidad de la Naturaleza y de los seres humanos.

La corrupción democrática se ha mostrado como la mejor aliada de la especulación, separando los destinos políticos de la soberanía cívica y descomponiendo por dentro los poderes institucionales. Hay que devolverle a la vida pública el orgullo de su honradez, su legitimidad y su transparencia. Por eso resulta imprescindible buscar nuevas formas de democracia participativa y sumar en una ilusión común los ideales solidarios de la izquierda democrática y social.

Los poderes financieros cuentan con nuestra soledad y nuestro miedo. Sus amenazas intentan paralizarnos, privatizar nuestras conciencias y someternos a la ley del egoísmo y del sálvese quien pueda. Pero la energía del tejido social puede consolidar una convocatoria en la que confluyan las distintas sensibilidades existentes en la izquierda y encontrar el consenso necesario para crear una ilusión compartida. Debemos transformar el envejecido mapa electoral bipartidista. El protagonismo cívico alcanzado en algunos  procesos como el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, el rechazo a la guerra de Irak o el 15-M, nos señalan el camino.

Se necesita el apoyo y el esfuerzo de todos, porque nada está escrito y todo es posible. El mundo lo cambian quienes, desde los principios y el compromiso cívico, se niegan a la injusticia, rompen con la tentación del acomodo y se levantan y pelean dando sentido a la ilusión. La memoria de la emancipación humana exige una mirada honesta hacia los valores y el futuro. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente de la izquierda. ¿Y tú?


Manifiesto suscrito por una veintena de conocidos juristas, artistas, periodistas e intelectuales –entre ellos, Baltasar Garzón, Pedro Almodóvar, Joaquín Sabina, Almudena Grandes, Luis García Montero o Pilar Bardem- entre otr@s. 

12 comentarios:

Anónimo dijo...

¿De los que has citado, dónde están los artistas e intelectuales?.
El Arte y el Estado:un espejo de imágenes recíprocas.
¿Ubi sunt los Ortega y Gasset, Luis Cernudas o Maestros Rodrigos?.
No, engañad a los hijos de la L.O.G.S.E., si queréis. A las gentes con un mínimo de inteligencia no podréis nunca engañarnos.

Nicolás dijo...

¿Cómo estar en desacuerdo desde la izquierda? El problema es si es posible hacerlo.

RAMONI dijo...

El problema es que ninguno de los que suscriben me dan ninguna confianza, hasta el momento sólo ha habido un político realmente de izquierdas, que no se ha vendido a nadie... que ha dicho lo que quería decir y no lo que le exigían que dijese o hiciese... porque no tenía miedo a que no lo votaran, y ha sido el señor JULIO ANGUITA, desde que se fue andamos sin rumbo... no tenemos a ningún partido de izquierdas que no le baile el agua a algún poderos, votamos a ciegas... no tenemos alternativa, los de izquierdas estamos en vías de extinción, y si me equivoco, decidme a quien voto si no me parece bien que sean los trabajadores los que paguen los errores de los poderosos, cual es el político que me defiende?? dónde está... puede que ya se haya extinguido... como mis ilusiones... pero ánimo yo estoy dispuesta a colaborar en el cambio... hasta me presentaría candidata...

Anónimo dijo...

derecha rancia y extrema

Hasta hace poco me daba la risa cuando alguien cataloga a la derecha de rancia, extrema y fascista, como ha pasado con la catautora Russian Red, que en una entrevista a declarado ser de derechas. No han tardado de salir a la palestra soplapollas como el artista (en fin, dice que canta) de Nacho Vegas y ni corto, ni perezoso califica a los de derechas de "cretinos y cabrones" y un concejal del PSOE de Aranjuez Oscar Blanco de "Fascista".
Perez-Reverte en un gran articulo como nos tiene acostumbraos "Sobre violaciones y fascistas" al hilo del uso de esta palabra por quien no entiende siquiera su significado.Venía a decir que en este país de soplapollas, ahora todo el que fume, se peine con raya, le guste ir a los toros o pegue a una mujer es automáticamente un facha y/o un fascista, como si no hubiera fumadores, maltratadores o gente bien vestida o peinada de izquierdas, desvirtuando totalmente el significado de la palabra y haciéndola inútil a base de utilizarla sin ton ni son y sin saber ni cómo ni cuando.
Me merece el mismo respeto un señor o señora de derecha o de izquierdas. Los que no me merecen respeto alguno son los gilipollas de ambos bandos.

Mira Carlos, me gusta entrar a tu blog, aunque no comparta tu ideología, es mas admiro tu forma de ver la política y creo que eres un hombre valiente, pero calificativos de estos te sobran y te acercan a los que tanto criticas.

saludos
Paco

Gabriel dijo...

En respuesta a la pregunta , tambien estoy de acuerdo que se reconstruya; bueno pero que no se quede sencillamente en una ilucion.

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Paco, he mirado y remirado el texto y no veo la palabra "fascista" por ningún sitio. Si me indicas dónde está la quito ipso facto.

Saludos

Anónimo dijo...

Carlos, no pones fascista, pones rancia y extrema y por alusiones ya que no es la primera vez que leo esto y después acompañado de la palabra fascista por defensores de la izquierda.
He intentado hablar en general y a ti recriminar lo de "Rancia y Extrema" por esto me ha venido a la cabeza el articulo de Perez-Reverte.

Rancios y extremos por desgracia tenemos en todas las ideologías, pero no creo que puedas generalizar y sino mira a compañeros tuyos de esta localidad.

Quizás no haya sido acertado lo que he escrito o quizás si, pero estoy cansado de leer desprecios de ese calibre.

gracias
Paco

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Esos calificativos aparecen en otra entrada y es lo que me había confundido.

Coincido contigo Paco en qie las generalizaciones no son acertadas, hay de todo en todos sitios pero hay posiciones defendidas por el PP que son absolutamente rancias y que critica de forma sistemática cuando está en la oposición y en cambio, cuando gobierna no deroga.

Si eres el Paco que creo y sospecho dado que me conoce no pasa nada porque te identifiques plenamente. Es mucho más ameno debatir, en sana paz, dando la cara.

¿En mi partido? Creo que he sido y soy bastante claro al respecto: Todos saben lo que opino porque nunca me he escondido y al que no le guste: dos males tiene.

Saludos

Anónimo dijo...

No Carlos, no soy el Paco que imaginas, pero no tengo problema alguno en presentarme personalmente a ti cuando te vea. No nos conocemos, te conozco a través del blog.

Gracias por la rectificación

Fran dijo...

sábado 2 de julio de 2011 ¡QUÉ PENA!
Son las siete de la tarde. Cuarenta a la sombra. El clima en la nación es de Kioto. O sea de recalentamiento social y ciclón financiero. No es recomendable debatir a esa temperatura, además no me gusta el número cuarenta, porque es un número para ladrones. El calor te hace en triángulo inconsistente, achatado y ridículo; hasta los girasoles han agachado la cabeza. Los ciudadanos también lo han hecho, están quemados.
A más de uno lo ponía yo diez horas debajo de la chapa de una nave, a lo “Magiver”, a broca y martillo. A ver si así entablan amistad con todo ese tipo de cosas que joden y que a ellos les importa un bledo.
No es que yo haya escogido al calor como fuente de información de las penurias obreras, es que hay que decir no al malgasto y, para no hacerlo con toda esa energía solar, es una llamada de atención. Eso no está muy bien pero en situaciones adversas hay que decir no al conformismo.
El negativismo organizado y agónico con que se ha abordado el recién debate sobre el estado de la nación agota la sensatez, no tanto por las propuestas, como esa de la regla de gasto, que vaya usted a saber, sino por la ausencia lucidez, conciencia y rebeldía necesarias para afrontar la situación convincentemente. El arco político se ha estancado en una fase crónica, para comparecer ante la opinión ciudadana con una ética insensible y patidifusa, y luego adormecerse en el sillón de la manera más ciega. Lo que en definitiva es hacer de lo político un estupidismo baturro. Ojalá no lo hagan más por el bien del país. Aunque algún que otro grupo todavía se desvela en ganar el tiempo y la legitimidad suficiente para llevarse el gato al agua, tirando los tejos al conjunto de los indignados con vagas promesas; pero tan sólo van a por la teta del poder, por eso todo el mundo quiere ser ahora un fenomenal vocinglero del 15M.
Desde que la crisis surgió, esta se consolidó en una leyenda mora y cristiana, en un alcázar inexpugnable donde los grandes potentados avasallan campantes la soberanía de las naciones. Hoy es bastante desacertado decir eso de que el estado está en quiebra. Simplemente no está. Para estar de verdad hay que saber vencer a los potentados; sin embargo, los últimos días de esta “plastizquierda” imperante son de un absurdo gritón y de una intensa asfixia ideológica. De pena. ¡Qué pena!
Inmersos en esta crisis, pero sobre todo tras el plan de reforma mental e ideológica practicado por el poder en la educación, la cultura, el trabajo y por lo general en todos los ámbitos sociales, es palpable la pérdida de toda ética, la desmoralización, el cansancio y la extenuación de la sociedad. Pero no hay que caer en ese anzuelo cazurro que nos han echado. Ahora más que nunca se hace necesario el debate, la excelencia, la comprensión, el pundonor, bastante sencillez y sobre todo el esfuerzo colectivo, para generar un nuevo impulso rebelde y crítico, un movimiento auténtico, indivisible y único, donde aún no hay nada dicho ni escrito.

marta dijo...

creo que la ilusion es buena pero desgraciadamente siempre habra corrupcion

Victor dijo...

Totalmente de acuerdo en que sin ilusión no hay nada ni vale la pena seguir viviendo, saludos.

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