1 de enero de 2008

Único horizonte: 9 de marzo

Elecciones y elecciones. El monotema de 2008. Es inevitable. A partir de ya, el escenario electoral copará toda la discusión política. Será la guerra total entre PSOE y PP. Sin miramientos. El 9 de marzo, a fin de cuentas, sólo habrá un vencedor. José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy. Quien pierda, acabará su partida.

Las generales del 9-M se dibujarán como una segunda vuelta de las de 2004, empañadas por un brutal atentado terrorista cuyo fantasma aún dispara la confrontación entre Génova y Ferraz, máxime cuando la sentencia sigue caliente.

El PP querrá forzar las urnas, demostrar que su referéndum de marzo suspende toda la acción del Gobierno. Que la era Zapatero no es más que un “paréntesis” en el reinado popular, como siempre dice Rajoy. Su partido enlucirá todos sus tótems en estos años: la economía de las familias, el debate territorial, la ruptura de los consensos en los temas de Estado y, sobre todo, la estrategia antiterrorista.

El PSOE se volcará en acentuar los ribetes de cambio de la legislatura, el crecimiento económico, los avances sociales. Y explicará el proceso de paz como el intento honesto del Gobierno por liquidar un problema añejo que ETA, y sólo ETA, frustró.

La pista al 9-M está muy ceñida (aunque, ojo, habrá debates en TV). El último barómetro del CIS, el de octubre, situó ya al PP a 2,3 puntos del PSOE (37,4% frente a 39,7%). Ferraz, no obstante, cuenta con la ventaja de un liderazgo que no haperdido en las encuestas desde 2004 y con una valoración pésima de Rajoy (3,75), por debajo de la de Gaspar Llamazares.

Tampoco para IU el 9-M es fácil. Está por ver cómo le afectará la tensión bipartidista, la abstención y la crisis interna. Los sondeos ubican a la federación en la franja del 5,5%-6,5%, por encima de 2004. Más allá de los números, IU (y su contraparte catalana, ICV) quiere consolidarse como la fuerza influyente en el nuevo Ejecutivo, por encima de los deseos de CiU, quien, por cierto, librará de nuevo su batalla soberanista con una ERC menos fuerte.

Cielo despejado en Andalucía

En Andalucía, y salvo terremoto político, el PSOE tiene bazas para revalidar su mayoría absoluta. Aunque Manuel Chaves asegura que el 9-M no será “un paseo militar”, el barómetro de noviembre del Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA), adscrito al CIS, pronostica al PSOE, ahora con 61 escaños, una nueva mayoría absoluta (49,01%), frente al 36,7% del PP (hoy con 37 actas). IU, en tregua interna tras la feroz crisis desatada por la confección de las listas, puede mantener sus seis diputados con el 7,3%.

La peor parte se presume para los andalucistas, hoy con cinco escaños y a quienes IESA prevé el mayor retroceso (1,3 puntos), hasta quedarse en el 4,9%. Su representación parlamentaria peligra.

publico.es

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