5 de julio de 2007

Son solo unos días.... ( y no por el morro)


Pues eso.... que me voy unos días de vacaciones, lo de menos es donde pero me voy. Eso eso sí ohhhh, prometo volver.

Me han enviado este relato revelador y simpático, os lo dejo para que os entretengáis un poquito.

Besos para mis amig@s (especialmente para L. excelente compañera que me ha ayudado mucho y a la que le debo una visita en D.). Cuídate guapísima y para A. (nos vemos en M. cuando vuelvas de tú crucero).

Hasta MUY pronto.

Angels Vinuesa Fernandez

“...Vacaciones por el morro...”

Nunca la palabra junto, pudo tener tantos significados. Cuando a una le dicen “quiero estar junto a ti “, se supone que quiere decir al lado, pero cuando se trata de tener un apartamento junto al mar o veranear junto la playa la cosa cambia, no digamos cuando se trata de un hotel en primera línea.

Yo entiendo que primera línea quiere decir que cuando te levantas por la mañana lo primero que ves es el mar y no, un edificio de diez plantas que justamente construyeron el año pasado

¡Pues, mire usted que mala pata!

Y piensas que si eso es primera línea, que será la segunda o la séptima, y quizás por el mismo precio están incluidos unos prismáticos para que puedas ver la playa.

Eso sirve también para dar explicaciones a los desconocidos:

¡Oye ¡¡Qué me he comprado un apartamento junto al mar!, y posiblemente para llegar a la playa tengas que coger el coche o la bicicleta, porque para ir... bien, pero de vuelta ¡cualquiera llega con la solana!...

O resulta que esta al lado de la vía del tren, que siempre dicen que no se oye nada, pero cuando pasa el Euromed, resulta que se mueve hasta la fotografía de la abuela

¡Y a esa no había quien la moviera!

Te dicen que casi no pasan trenes y cada diez minutos pasa uno, encima los pasajeros con sorna te saludan y si te descuidas el revisor te pide el billete.

Una cosa parecida pasa con las dimensiones, yo no he visto que los 90 metros cuadrados se redujeran tanto al verlos, porque 90 metros cuadrados no es ningún palacio, porque cualquier piso de protección oficial los tiene, y tú que vas con esa idea, resulta que el apartamento de 90 se ha convertido como mucho en 50. La cocina es americana, que queda muy bien, pero en realidad está en el salón para ahorrar sitio.

Las habitaciones son tan minúsculas que hay que poner los niños en fila para que entren, y a la voz de ¡Ya! Que se giren todos la vez. Eso sí, una estupenda terraza, como mucho, un balconcito y ¡a dios gracias!

No digamos de la insonorización de las paredes, hechas de papel de fumar, sin ninguna dificultad estás al tanto, de los pormenores de los vecinos, que si son tranquilos y mayores, pues ¡nada!, pero si son jóvenes y fogosos, quizás se produzca algún tipo de resquemor con la pareja, más que nada por la asiduidad y sonoridad de sus relaciones y jadeos.

Lo de la piscina ya es un lujo, nunca dimensiones olímpicas dejaron de serlo, y en horas punta hay que coger número como en el mercado para bañarse. Las otitis y los hongos están asegurados.

Pero lo mejor del todo es que te digan que es tranquilo. ¡Claro! te lo venden en invierno y en esa época no hay ¡ni dios! Pero cuando llega el verano, resulta que no te has fijado, pero justo debajo de tu balconcito, hay un “pub” y por la noche cuando intentas dormir y el calor te deja, es cuando abren, Toda la noche “Chunda, chunda “, cuando no peleas y voces... Y al final dices ¡de perdidos al río!, y te pasas las noches estivales haciendo un movimiento sexi o practicando el deporte de la barra fija.

Pues a pesar de todas estas dificultades, comprarse un apartamento sigue siendo un peligro inminente, ya que este año se ha puesto de moda (no practicar sexo) sino. Ir de “vacaciones por el morro”, es decir sin pagar ni un duro.

Si la familia se entera que te has comprado uno, aunque las características sean las antes descritas, seguro que te llaman por teléfono, ¡cosa que no han hecho en todo el año! ni por tu cumpleaños y te dicen que quizás ¡se pasen unos días, y se pasan todo el mes con la excusa! ¡Que no nos vemos nunca! encima tienen la poca delicadeza de decirte: ¡Es pequeño el apartamento, eh!

Puedes hacer dos cosas: desconectar el teléfono o dar la dirección equivocada, y como las urbanizaciones son todas iguales, con un poco de suerte se pasan un par de días dando vueltas y eso que te ahorras.

Porque el apartamento se llenara de familiares como si fuese un hotel y como el espacio es reducido, ¡para que vayamos a negarl!, para dormir, tendrás que poner colchonetas hasta en el balconcito y en alguna ocasión dormir con la puerta abierta.

Eso tiene una ventaja, los ladrones no entraran a robarte, más que nada porque no podrían poner los pies en suelo firme, ya que los 50 metros de apartamento están aprovechados al milímetro.

Lo peor es lo del cuarto de aseo, normalmente uno y pequeño, cuando la tropa se empieza a levantar y a ocuparlo, ¡tu! Propietario del apartamento siempre te quedas para la última tanda , y si por casualidad padeces incontinencia urinaria, más te vale que te vayas directamente a darte un chapuzón al mar, por no esperar más y así mientras vuelves practicas un poco de “footing”.

Las horas de las comidas tampoco tiene desperdicio, eso de. ¡Donde comen dos comen cuatro ¡ es bien cierto, ¡Pero no diez!. Pero ya se sabe, en verano te arreglas con cualquier cosa, sino siempre puedes ir a hacer un picnic en la playa.

La verdad es que las vacaciones se han puesto carísimas y eso de ir de hotel no esta de moda, así que lo mejor es ir a casa de la familia que para eso es de tu sangre y donde estén que se quiten los extraños...

Y encima la ministra estará contenta.

Angels Vinuesa

6 comentarios:

sonia dijo...

Muy bueno el relato y además muy verídico.
Disfruta y pasátelo muy bien, que ya sé que lo harás.

Javier dijo...

Que disfrutes de tus vacaciones... y eso, hasta pronto.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Vuelve pronto, para acometer la subida de sueldos peperos bajo la aglomeración de competencias edilianas en difusas materias ejecutivas locales, que liberan ediles a trote y a moche para recargar las pilas del poder pepero.

Labana dijo...

Hey Carlos, que pases unas MUY FELICES VACACIONES. Disfrútalas muuucho que ya sabes que lo bueno dura poco!

Abrazos

angels dijo...

Carlos,
te regalo un relato mágico marinero.

Basado en hechos reales, en la Platja Llarga de Salou (Tarragona)…




¿Tú sabes que el mar habla por la noche?
-¿Venga no me fastidies que me da yuyu!

-Por la noche cuando atardece, sube la marea, entonces es cuando oirás el ruido de los truenos sacos. Son golpes del mar contra la rocas, parecen como si fuese una tormenta pero no lo es.

En ese momento miré el cielo estrellado, no podía haber tormenta esa noche. Era prácticamente imposible, el cielo estaba impoluto de un color negro, y salpicado de pequeñas luces, Casiopea, la osa Mayor... ¿Qué me estaba diciendo? Realmente me estaba tomando el pelo.

Anochecía, las pequeñas luces de los barcos faenando en la lejanía parecían puntitos de luciérnaga en la cerrada noche. El mar estaba completamente tendido y sereno. Las olas babeaban en la orilla rompiendo en la arena como si fuese una composición del mejor músico.
.
No había ni el menor resquicio que el mar embraveciera, era una de esas noches de verano donde el sofocante calor solo se puede sobrellevar sentado al borde del mar.
Esa había sido mi intención esa noche, pero la conversación me tenía como la escarcha.

Conversamos de diferentes temas, diversos puntos de vista distantes en la diversidad cultural. Nada que no se pudieses sobrellevar. Pero de repente un aire sutil empezó a remolonear por la orilla.

El mar se empezó a rizar , haciendo cabriolas en la distancia ,Las olas se despertaron de repente acompañadas por el viento , y como si fuese un sueño , el mar empezó a crecer .
-¡Aparátate de la orilla, que te mojarás!

Vi como una tras otra las olas perseguían mis pies hasta mojarlos .Realmente la marea estaba subiendo.
Aparté la toalla unos metros y me volví a sentar.

Observaba el seguimiento de las olas que ahora se hacia mas grandes, cuando de repente lo escuché.
Era un trueno o así me lo pareció...

¿Va a llover? - le pregunté incrédula
No, la noche esta serena, es el mar que se despierta de su letargo-me contestó

Me estaban dando escalofríos, ¿Tendría razón en que aquellas voces se oirían?
Estuve en un tris de marcharme, pero la curiosidad pudo más que el miedo que sentía. Si aquellas voces se oían yo quería ser espectadora de tal paranormal evento.

Otra vez el trueno, ahora se escuchaba más cercano.
¿Qué es ese ruido? - le pregunté
Es el mar que choca contra las olas – dijo quedadamente

Agucé el oído, y todos mis sentidos estaban en alerta. Escuchaba ahora más nítidamente como el ruido seco del mar chocaba contra las rocas…
Ahora escucharás los silbidos –me dijo tranquilamente

¿Que silbidos?- le pregunté

-Son el anuncio de las voces que llegan, son como quejidos de personas que se ahogaron y que por la noche lloran la ausencia de los suyos
-Venga ya ¡me estas tomando el pelo!

Mientras le contestaba, restándoles importancia al hecho de los silbidos que ahora si los escuchaba muy próximos ., pareciendo suspiros latentes y entonces la escuché.

Era una voz femenina, un lamento, un lloriqueo, un sollozo
Me estremecí

-Caray, eso es un gemido. Dije afirmándome y dándome el valor que ya no tenia Pues las piernas me temblaban, y tenia que sostenerlas con ambos brazos.

-Si, es un llanto de una mujer que se ahogó en esta playa según me explicó, pero hay también voces de niños, y de hombres, lloran y piden auxilio.
¿Qué te explicó? – dije estupefacta
¿Quién te lo explicó la mujer?- volví a repetir.

-El otro día me despertó el silbido y después el lamento, venia del fondo de la cala, así que me acerqué hasta allí, pensé que alguien estaba en peligro, pero al llegar no vi a nadie .
Me senté un rato en ese lugar, en ese momento la escuché nítidamente,

Le escuchaba anonadada, no podía creer lo que estaba diciendo.
-Prosigue – le dije impaciente

.Pues, me acerqué a la orilla, y entonces su voz me llegó como si viniera del agua. Me dijo.-prosiguió -que se había ahogado en esa playa y que cada noche acudía para ver si sus pequeños vinieran a verla.

-¿Y no han venido verdad?- le dije ya inmersa en aquella locura

-No, nunca más han vuelto, por eso llora – respondió

-¿Te dijo su nombre? Yo que se podríamos buscar a los familiares y decirles que vinieran aquí.
Estuvo en silencio unos segundos que me parecieron eternos, acuciados por mi inquietud.
-Dijo que se llamaba Amelia,- contestó
-Amelia que más – le dije
- Solo Amelia, nada más –me contestó

Me quedé un rato más, pero las voces ya no se oyeron, la marea volvió a bajar y el mar quedó como al principio calmado y sereno.

¡Quizás mañana vengan!- me dijo convencido

¡Quizás!- le respondí

Angels Vinuesa

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Muchas gracias Angels!

Tu relato ubicado en Salou no puede evitar trar recuerdos mi niñez.

Tres años viví en Salou.

Un afectuoso saludo.

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