28 de septiembre de 2006

Mozart censurado

La decisión de la Deutsche Oper de suspender la representación de la ópera Idomeneo de Mozart y retirar la obra de la programación de otoño por temor a una reacción hostil del islamismo, eleva a niveles impensables el clima de autocensura que se ha instalado en Europa en los últimos tiempos respecto a expresar cualquier crítica acerca de la religión de Mahoma.
El montaje artístico de Hans Neuenfels, para subrayar la idea central de la obra sobre un mundo sin deidades, finaliza con una escena en la que se corta la cabeza a Jesucristo, Buda, Poseidón y Mahoma, y aunque la ópera con este innovador montaje ya fue estrenada hace años sin el más mínimo incidente, ahora la Oficina Central de Investigación Criminal habría recomendado a los responsables del teatro berlinés cancelar la representación tras la amenaza de alguna llamada anónima. En un gesto sin precedentes en Alemania, la dirección de la Ópera de Berlín ha decidido remplazar la anunciada Idomeneo por otra obra mas convencional, generando una ola de irritación y críticas en una opinión pública ya muy sensibilizada por el escándalo de intolerancia desatado tras el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona o la anterior crisis de las viñetas. Si la escena de las cabezas cortadas se hubiera reducido a otras divinidades o profetas que no fueran Mahoma, con toda seguridad se hubiera considerado una atinada expresión artística. Pero la sombra de la violencia y la intransigencia de los sectores más fanatizados del islamismo ha logrado una vez más proyectarse sobre uno de los valores más apreciados y sustanciales de la democracia y la cultura occidental, que no es otro que la libertad de palabra. Y ello es así porque no se debe confundir la tolerancia y el respeto al diferente -y a todas las creencias y culturas- con el miedo a defender las ideas propias y la necesaria determinación para confrontarse por ellas sin caer en actitudes de ingenuismo y corrección política.
Con la canciller alemana, Angela Merkel, a la cabeza se ha producido una reacción en cadena en la sociedad alemana que rechaza reaccionar con miedo a la intimidación de la violencia radical y que recuerda cómo se vienen encadenando episodios similares desde el escándalo de las caricaturas de Mahoma en un periódico danés, sin que se produzca una reacción firme y unánime en defensa de la libertad de creación y expresión, sin más límites que los establecidos por la ley. Hoy, cuando se celebra precisamente en Berlín una reunión de las autoridades federales con líderes musulmanes, se tiene una ocasión excelente para hacerles llegar a estos la firme disposición de los países europeos de mantener un verdadero diálogo entre culturas. Pero sin autolimitaciones, con la máxima tolerancia y, por descontado, sin que la amenaza de la violencia contamine el diálogo civilizado.

5 comentarios:

omanero dijo...

Pues podríamos empezar a censurar un montón de obras literarias escritas en castellano hasta el siglo XVII, lo cual significaría una estupidez como la copa de un pino.

¿Acabaremos censurando también películas como Lawrence de Arabia o Mujeres al borde de un ataque de nervios?

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Oscar! No des ideas.....

Saludos!!

sonia dijo...

No es un acto censurado sino amenazado. El problema no es la censura si no el miedo.

Psikke dijo...

Carlos, amigooooo, ven aquí y dame un abrazo, anda, machoooteeeeeeee :D

Carlos Rodríguez Ibáñez dijo...

Pues nada un abrazo Psikke (y de paso me dices quien eres) jejejejej...

Saludos

Debes ser alguien conocida por los enlaces que tienes.....son coleguitas mios!!

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